Uno de los trabajos que me mandaron el año
pasado para la universidad fue montar un hotel desde cero. Y desde cero implicaba,
encontrar el terreno idóneo y construirlo. La idea del trabajo era que
aprendiéramos a hacer un presupuesto amplio y complicado, por lo que nos dieron
cuatro meses para prepararlo.
Nosotros
no habíamos hecho nunca un trabajo parecido, nada que requiriera datos reales o
exactos tras una investigación intensiva, así que nos pusimos manos a la obra
en seguida.
Lo
primero que había que hacer era elegir la mejor localización para el tipo de
hotel que queríamos hacer: un rascacielos de lujo. Para esto necesitábamos
terreno para la estructura del hotel, un parking, piscina y jardines. Si
queríamos hacerlo lo más realista posible, lo más lógico era pedir ayuda a un
arquitecto. Por suerte, el padre de una de las chicas del grupo de trabajo lo
era y como favor nos hizo un diseño del hotel.
Para
poder presupuestar toda la construcción teníamos que saber el coste aproximado
de todo, así que nos pusimos en contacto con una empresa de construcción y de alquiler de
maquinaria construcción, llamada Rentaire, explicándoles nuestra duda. La
verdad es que fueron muy amables con nosotros y nos invitaron a ir a sus
oficinas para que nos echaran una mano en el trabajo.
La
mayoría de los trabajos de clase cojeaban en el tema de la construcción del
edificio, pero gracias a la ayuda del padre de nuestra amiga y de la empresa
Rentaire, nuestro trabajo quedó perfecto. Obtuvimos la mejor nota de la clase,
ya que logramos cuadrar el presupuesto de una forma real haciendo que nuestro
proyecto pudiera ser estudiado en el caso de interesarle a algún productor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario